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He pensado largamente qué
escribir en el
primer artículo.
Me decía que debía ser algo que
dejara en claro qué pienso
y que objetivos tengo...
O que definiera claramente
algunas cuestiones urticantes de la Defensa Pública Oficial Argentina...
Pensé tocar un tema de interés
actual...
O uno impersonal y con falsas
pretensiones de erudito...
No supe que hacer durante algún
tiempo.
Algunos amigos me dieron
algunas pautas, cuando dijeron lo que pensaban de éste sitio web...
Unos me dieron palabras de
admiración y elogio,
(juro no es para tanto)
y otros, tirones de
orejas por personalista...
(y no pude menos que sonreirme
sorprendido. Recordé que no siempre uno transmite al exterior lo que
verdaderamente piensa y siente).
Al fin de cuentas, esta es una
página personal por ahora...
Lo demás son aspiraciones, que
a veces parecen cercanas,
y otra vez parecen lejanas...
Es personal porque pretende ser
un motor colectivo, y solo eso...
Quiere movilizar, activar, dar
participación a los que no la tienen...
quiere reunir, o unir a los que
nunca estuvieron unidos...
(loco irrealista, me dijeron...)
Entonces, por ahora, al menos
por ahora, me pregunto:
¿adonde está el problema de ser
personal?
¿adonde está el problema si
dejo expuesto al mundo los sentimientos?
¿adonde está el problema si lo
mismo hago con los pensamientos?...
¿Es que acaso tengo que tener
vergüenaza de lo que pienso?
No fue posible encontrar algo
adecuado para decirles.
Es difícil sin tenerlos al
lado... sin estar "tete-a-tete"
Recuerdo.
"No me gustó
que descubrieras, que supieras, cuando no se sabe es mejor.
¿Sabés que pasa? Yo pasé mil veces por las malas, y
siempre tuve una mano tendida cuando mas la necesité. La mayoría nunca
esperó nada. A mucha gente no la vi mas en mi vida, porque estábamos de
paso. Jamás podré devolver los favores recibidos porque otros muchos
ya no están en éste mundo. Entonces debo hacer lo mismo que hicieron esas
buenas personas conmigo. Dar sin esperar nada. Con la sola esperanza que
algún día, haga lo mismo. Con los años, he aprendido que los buenos no son
buenos para todos y los malos no son malos para todos. Y mas importante
que ser bueno por no poder ser malo; es ser bueno por decisión." (risas)
- "Aclarame lo último, papá".
"Mire, hijo: Alguna gente no
puede ser mala, no les sale, no lo piensa.
En cambio yo sí lo he pensado,
y a veces he sido.
No soy bueno porque no puedo
ser malo, sino todo lo contrario,
pudiendo ser
terriblemente malo, he elegido NO serlo.
Así, solo así,
puedo ser feliz con muy poco, casi nada...
dormir siempre en paz y
despertarme cada mañana
con ganas de trabajar... y
VIVIR... que es HERMOSO..."
_ _ _ _ _ _ _
Y de repente, un CD de hace un
tiempo, Lito Vitale, y...
"Que me palpen de armas", del
álbum: JUNTANDO ALMAS...
Eso si define lo que siento!!,
me dije, y mucho de lo que pienso,
especialmente porque nombra a
Sagan, a quién admiro...
(¡¡¿habré elegido
concientemente las luminosas nubes de fondo
y el mundito, típicos del
sitio, por eso?!!!)...
No hay Casualidades, solo
Causalidades...
Me resito a creer que Dios
juega a los dados...
En fin, basta de palabras...
los dejo con:
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"Que me
palpen de armas"
Creo en el
amor,
como en la experiencia mas maravillosa de la existencia
y como generador de toda clase de alegría.
Y en el amor correspondido, como la felicidad misma.
Pero no fui educado para el,
ni para la felicidad, ni para el placer.
Porque fui advertido malamente contra la entrega
y el gozoso abandono que suponen.
Cada día, entonces, todavía,
es una ardua conquista, una trasgresión,
una desobediencia de vida a mi mismo.
Una porfía...la laboriosa tarea de desaprender lo aprendido.
El desacato a aquel mandato primario y fatal.
Aquel dictamen, según el cual se gana o se pierde,
se ama o se es amado, se mata o se muere.
La vida por lo tanto, no me ha endurecido.
Ese sea tal vez, mi mayor logro.
Que me palpen de armas.
Dejo a un lado, si que alguna tuve o me queda,
toda arma que sirva para volverse temible,
para someter, para acumular, para ser poderoso.
Para triunfar en un mundo de mano armada,
en el que la felicidad se compra con tarjeta de crédito.
No quiero que la lucidez me cueste la alegría.
Ni que la alegría suponga la negación o la ceguera.
Pero no me es fácil. Me cuesta vivir a contratiempo.
Con la sensación de ser testigo
de un desatino histórico gigantesco,
de un extravío descomunal,
tan irracional absurdo o desolador,
como la bomba de neutrones.
No entiendo al mundo.
Me parece, como dice Serrat:
que ha caído en manos de unos locos con carnet.
Me siento ajeno a la debacle pero en medio de ella.
Mi vida es apenas un instante en el océano del tiempo.
Y es como si quisiera que ese instante fuera sereno y hondo,
en medio de una ensordecedora discoteca, o
de un holocausto definitivo,
siempre a punto de estallar.
Me desazona la vanalización de la vida,
el pavoneo de la insensatez,
el triunfo de la prepotencia y de la ostentación.
la deshumanización salvaje de los poderosos
la aceptación y el elogio del sálvese quién pueda
La práctica y la prédica del desamor y de la histeria.
Me descorazona la idiotez colectiva,
la idealización de lo superfluo, el asesinato de la inocencia,
el descuido suicida de lo poco que merecería nuestro mayor esmero.
El desconocimiento o el olvido de nuestra propia condición.
Me conmovió no hace mucho que el cosmólogo Sagan
en un artículo extenso,
escrito como desde un punto perdido en el infinito del espacio
desde el cual el mundo se observa como una bolita cachusa,
terminara diciéndonos: besen a sus hijos.
Escuchemos a esos hombres, sigámoslos.
Leamos a los poetas.
No permitamos que el misterio de la existencia,
deje de estremecernos cada día.
Porque es el costo mas alto que podemos pagar
por nuestra necedad y nuestra omnipotencia.
La vida de un árbol merece nuestra devoción,
y nuestro mas grande regocijo.
Al amparo gozoso de su sombra,
acariciados por la tibieza de la luz del sol,
y arrumados por el sonido mágico e irrepetible de su follaje
mecido por la mano invisible del viento,
estaremos a salvo de la alienación y de la orfandad,
siempre y cuando seamos capaces de apreciar esa gloria,
mientras nos sea posible.
Y de reconocer en ella nuestra mayor riqueza.
Que la muerte no nos hiera en vida,
que la ferocidad no nos pueda el alma.
Que nada troque nuestra dicha de estar despiertos.
Que una caricia nos atraviese
como una flecha jubilosa y radiante.
Besemos a los que amamos
Amémonos.
(transcripto como admirador y sin ánimo de violar derecho
de autor)
¿Le gusta la música excelente?. Cómprelo, es
im-per-di-ble... |
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